Hablar de logística en México es, inevitablemente, hablar de la Ciudad de México. No solo por su tamaño o por su peso económico, sino porque concentra algo todavía más valioso para cualquier operación: cercanía a la demanda, conexión con infraestructura clave y una presión real por entregar más rápido, con mayor eficiencia y dentro de una ciudad cada vez más exigente. Ese contexto explica por qué la CDMX sigue siendo uno de los mercados logísticos más relevantes del país. En 2024, la economía de la Ciudad de México creció 2.1% en términos reales, y al mismo tiempo el comercio electrónico en México alcanzó 941 mil millones de pesos y 77.2 millones de compradores, reforzando la necesidad de operaciones urbanas cada vez más ágiles.
Un mercado con peso económico real
La Ciudad de México no es solamente la capital del país. Es un centro de consumo, servicios, talento, infraestructura y actividad empresarial que influye directamente en la manera en que las compañías diseñan sus redes de distribución. Estar aquí no significa únicamente “tener presencia” en una gran ciudad; significa operar cerca de uno de los mercados de consumo más densos y estratégicos de México.
Para muchas empresas, especialmente aquellas vinculadas al e-commerce, retail, salud, distribución urbana y servicios de última milla, la ubicación dentro de la ciudad ya no es un factor secundario. Se ha convertido en una variable operativa crítica. Porque cuando la promesa de entrega es más rápida, el margen de error se reduce y el tiempo gana todavía más valor.
La cercanía a la demanda cambia la operación
Durante años, la conversación inmobiliaria industrial se centró en el costo por metro cuadrado. Hoy, en logística urbana, esa conversación cambió. El KPI real ya no es solo cuánto cuesta el espacio, sino cuánto tiempo ahorra en la operación.
Reducir tiempos de traslado, acercarse al consumidor final, mejorar rutas, disminuir costos ocultos de transporte y responder con más rapidez a la demanda son ventajas que impactan directamente el desempeño de una empresa. En ese sentido, operar cerca de la ciudad no es un lujo: es una decisión estratégica.
La CDMX obliga a pensar así. Su dinámica urbana, la congestión vial, la alta concentración poblacional y la velocidad que exigen los nuevos modelos de consumo hacen que la ubicación del inmueble influya directamente en el nivel de servicio.
CTT y el papel de los corredores logísticos metropolitanos
En el mercado industrial metropolitano, el corredor CTT (Cuautitlán, Tultitlán y Tepotzotlán) sigue siendo un punto clave por su escala y conectividad. CBRE reportó que al 1T 2025 este corredor concentraba 76% del inventario logístico de la zona metropolitana y 65% de la actividad del mercado, confirmando su papel como uno de los núcleos logísticos más importantes del Valle de México.
Sin embargo, conforme la logística urbana se vuelve más sofisticada, también se fortalece la necesidad de espacios que no solo conecten con autopistas o corredores regionales, sino que acerquen la operación al corazón de la demanda. Ahí es donde la conversación evoluciona: del gran hub periférico al punto estratégico dentro de la ciudad.
Un mercado que exige soluciones distintas
La CDMX no puede resolverse con una sola fórmula. No todas las operaciones necesitan lo mismo, y no todos los espacios responden igual ante los retos urbanos. Algunas empresas requieren grandes centros de distribución en corredores consolidados; otras necesitan espacios infill, cercanos al consumidor, que les permitan reducir tiempos y sostener operaciones de última milla, microfulfillment o entregas “same day”.
Eso es justamente lo que vuelve tan importante a este mercado: su complejidad. La ciudad no premia únicamente al que tiene más metros, sino al que tiene mejor estrategia de ubicación.
La demanda sigue mostrando fortaleza
El comportamiento reciente del mercado industrial metropolitano confirma esa relevancia. CBRE reportó que la ZMCDMX cerró 2025 con un inventario industrial Clase A de 12.29 millones de m², absorción bruta récord de 1.6 millones de m² y una vacancia de 2.7%, cifras que reflejan un mercado activo, demandado y todavía bajo presión por espacios bien ubicados.
Esto no solo habla de crecimiento. Habla también de selección. En un entorno así, los inmuebles mejor posicionados , por ubicación, conectividad y capacidad operativa tienen una ventaja clara.
La última milla empieza mucho antes de la entrega
A veces se piensa que la última milla comienza cuando el vehículo sale al reparto. En realidad, empieza mucho antes: desde la decisión de dónde colocar la operación.
Un inmueble bien ubicado puede hacer más eficiente toda la cadena. Puede facilitar entradas y salidas, mejorar tiempos de respuesta, optimizar recorridos y acercar el inventario al punto donde realmente se necesita. En una ciudad como la CDMX, eso no es un detalle: es una ventaja competitiva.
Conclusión
La Ciudad de México sigue siendo uno de los mercados logísticos más importantes de México porque combina tres factores que pocas plazas reúnen con la misma intensidad: peso económico, concentración de demanda y necesidad urgente de eficiencia operativa. No se trata solo de estar en una gran ciudad. Se trata de estar en el lugar correcto para operar mejor.
Hoy, más que nunca, las empresas que entienden la logística urbana saben que la ubicación no solo acompaña la operación: la define.